lunes, 24 de noviembre de 2008

LA CENSURA EN CASA

Entre las infinitas posibilidades que nos ofrece Internet, se cuelan innumerables riesgos, que tenemos que evitar. Serios problemas como abuso infantil, acoso por Internet, o el ser expuesto a contenido inapropiado son cada vez más comunes en los chats, correo electrónico y mensajes instantáneos, que utilizan nuestros niños y adolescentes.

Es necesario que los padres y adultos a cargo de niños y jóvenes, cuenten con los recursos necesarios para un acceso a Internet seguro. Algunos padres no saben lo que sus hijos hacen en Internet, ni conocen los potenciales peligros a los que están expuestos por medio de Internet. Es preciso controlar el tiempo que los niños y adolescentes emplean en Internet y por supuesto es fundamental una educación previa en los medios, comunicandoles lo que pueden y no pueden hacer; haciéndoles ver el potencial peligro a que se pueden exponer y explicándoles las posibles consecuencias.

Vemos en la página web del Dr. Pere Marquès, un cuadro explicativo de los peligros de Internet.

Ante estos riesgos, existen sistemas de seguridad e instrumentos de control, como expone el Dr. Pere Marquès :

  • Cortafuegos (firewall). regula el tráfico de entrada y salida del ordenador con Internet. Admite filtros.
  • Antivirus, que debe estar siempre activo y actualizado (hoy en día suelen ser autoactualizables a través de Internet). Conviene que revise el correo de entrada y salida, analice disquetes y pendrives. Vigilar acciones sopechosas de que sean originadas por virus. Hacer copias de seguridad de los programas y los archivos importantes.
  • Utilizar programas legales, Evitar descargas de archivos no colicitados o de sitios no seguros.
  • Definir cuentas de usuario personalizadas para cada usuario del ordenador (panel de control-configuración)
  • Poner como página de inicio un portal "seguro"
  • Ajustar el nivel de seguridad del navegador, indicando los sitios que queremos que sean sitios restingidos.
  • Ajustar los filtros de contenidos del navegador, restringiendo el acceso a contenidos como:<>
  • Uso de programas de protección.
  • Revisar de manera periódica el "historial" y los "archivos temporales" del navegador, para conocer las páginas que los menores han visitado.


Todas estas posibilidades de seguridad son absolutamente necesarias, pero nunca son suficientesd. El control directo de padres, profesores y otros adultos sobre nuestros niños y adolescentes sigue siendo necesario.